POBREZA Y EXCLUSIÓN SOCIAL

No podemos hablar de un único tipo de exclusión social , sino que existen múltiples y diversas facetas, situaciones y circunstancias desencadenantes. A pesar de la multidimensionalidad de este concepto, podemos decir que uno de los casos de exclusión social se debe al factor que todos conocemos que es la pobreza, y que a continuación analizaremos con más detenimiento.

Otros factores que inciden en la exclusión social son: la precariedad laboral, el desempleo de larga duración, los cambios producidos en el mercado laboral, la falta o debilidad de conexiones familiares y sociales, la enfermedad estigmatizada (impopular) o la propia creación de guetos como consecuencia de cambios sociales.

Recientemente Subirats (2004) señaló que estos factores se pueden resumir en tres dimensiones sintetizadas de la forma siguiente, y las cuales serían muestra inicial de inclusión social:

- Relaciones sociales: disponer de una red social constituida por personas en las que confiar, como familiares, amigos cercanos, vecinos y/o compañeros
- derechos sociales: disfrutar de un cierto estatus social, que tiene que ver con el prestigio a los ojos de la sociedad
- recursos: poseer un trabajo remunerado, así como un cierto nivel de ingresos.

Otros autores lo apuntan como dimensión contextual o social, dimensión subjetiva o personal y dimensión estructural o económica, respectivamente.

Centrándonos más en el tema Pobreza y Exclusión Social, debemos de partir de que no se trata de nombrar el término de pobreza de forma general, sino que cada vez que hablemos de este concepto hemos de tener en cuenta los valores dominantes de cada momento en una Sociedad y en una cultura, los cuales van a establecer la forma de medir dicha pobreza, ya que ésta no sólo depende de factores económicos sino que depende de otros muchos factores y agentes que son muy dignos de tener en cuenta a la hora de estudiar el campo de la pobreza.

Como definición de pobreza:  «aquel proceso en el que las necesidades humanas consideradas básicas -salud física y autonomía- no pueden satisfacerse de forma prolongada en el tiempo o involuntariamente» (M. A. MATEO, 2001).

Cabe destacar cuáles son los rasgos básicos del proceso de empobrecimiento; a continuación hacemos mención a los principales:

Antes de adentrarnos más en este campo, es oportuno, y creemos conveniente señalar dos conceptos que es importante que tengamos en cuenta como profesionales del ámbito educativo-social que somos, para entender correctamente y poder analizar la relación pobreza - exclusión social; estos dos conceptos son:
- Pobreza absoluta: no tener un mínimo objetivamente determinado para garantizar la supervivencia.
- Pobreza relativa: no tener lo mismo que los otros, estar por debajo de la media del país.

Son dos conceptos incomparables y que tenemos que visionarlos y analizarlos dependiendo del contexto al que nos refiramos o dependiendo de lo que queramos hacer alusión, ya que nos pueden llevar a equivocación si no los tenemos lo suficientemente claros.    


1.1. Relación Pobreza - Exclusión Social

Hemos querido reflejar este apartado principalmente por dos razones:

- Porque unos ven la exclusión social como la causa de la pobreza y
- porque otros, al contrario, consideran la pobreza como parte de la exclusión social.

Es una cuestión curiosa y al mismo tiempo entrometida, la cual puede resultar atractiva e indagadora para establecer como punto de mira de un debate o como interrogante investigador para llegar al fin del asunto, por ello proponemos que se reflexione sutilmente sobre los dos guiones aludidos para poder llegar a conclusiones y argumentos convincentes y evidentes.

Continuando con el tema en cuestión, cabría decir que las situaciones de empobrecimiento y/ o exclusión social tienen en sus bases rasgos de sociedades desiguales. Con sólo escuchar las noticias en los medios de comunicación podemos corroborar lo dicho.

La exclusión social está condicionada por las estructuras socioeconómicas y políticas de cada país. No podemos olvidar también que está ligada a factores como la situación geográfica, y a otros como la discriminación por cuestiones de género, casta o etnia.

La pobreza es el mayor determinante individual de mala salud, y se relaciona con elevadas tasas de consumo de sustancias nocivas para la salud -alcohol, tabaco, drogas, etc.-.

Frente a la pobreza y a la exclusión social, se manejan términos como la inserción o la integración social -la inserción es una fase de la integración social-. Son términos distintos que se manejan en contextos diferentes y que se dirigen al nuevo concepto de inclusión social.    

Teniendo en cuenta que la OMS define la salud como el bienestar físico, psíquico y social, la protección de la salud significa la educación y la promoción de la salud, la prevención de enfermedades, la curación de todas las formas de pérdida de salud y la reinserción social de las personas, individual y colectivamente.


1.2 Sobre la exclusión social en América Latina y en el Caribe

Según los datos proporcionados por el Banco Interamericano de Desarrollo, los países de América Latina y el Caribe tienen uno de los índices de iniquidad y depravación, es decir, de degradación, más altos del mundo en desarrollo. Los ingresos, recursos y oportunidades de estas zonas, sistemáticamente y en forma desproporcionada, se concentran en un segmento de la población muy pequeño, en las élites de la sociedad. Durante mucho tiempo, la pobreza y la degradación social que resultan de la iniquidad de la región se consideraron problemas meramente económicos. Sólo en los últimos años se le ha dado mayor atención y análisis a una compleja serie de prácticas sociales, económicas y culturales que resultan en exclusión social: en el acceso limitado a los beneficios del desarrollo a ciertas poblaciones con base en su raza, etnia, género y/ o capacidades físicas.

En América Latina y el Caribe, la exclusión social afecta principalmente a los grupos indígenas, a los grupos de ascendencia africana, a las mujeres, a las personas con discapacidad y/o a las personas VIH positivas.

La exclusión social dificulta el acceso de ciertos individuos a acceder a trabajos formales, vivienda digna, servicios de salud adecuados, educación de calidad, y al sistema de justicia.

Como definición de exclusión social: «escasez crónica de oportunidades y de acceso a servicios básicos de calidad, a los mercados laborales y de crédito, a condiciones físicas y de infraestructura adecuada, y al sistema de justicia» (Departamento de Desarrollo Sostenible del Banco Interamericano).

La exclusión social es más fuerte para los individuos que pertenecen a múltiples grupos excluidos. Por ejemplo, las oportunidades de trabajo y de educación son más limitadas para las mujeres indígenas que para los hombres indígenas. La discriminación y el racismo pueden ocurrir en diferentes niveles en una misma persona. Por ejemplo, un hombre de ascendencia africana que consuma drogas por via intravenosa y que sea VIH positivo puede enfrentar discriminación racial y legal: se le puede prohibir el acceso al sistema de salud debido a que se presume que es un criminal.

Las restricciones en el acceso a los servicios e ingresos necesarios para tener un nivel de vida mínimo que resultan de la exclusión social hacen que exista una alta correlación entre pobreza y exclusión social. Aunque no siempre son la mayoría de los pobres, los grupos tradicionalmente excluidos son los más pobres dentro de los pobres. Estas tendencias dejan claro que la reducción de la pobreza sólo podrá darse si se enfrentan los complejos factores y determinantes de la exclusión social.

Irónicamente, los excluidos nos son una parte minoritaria de la población de América Latina y el Caribe. En ciertos países de la Región los indígenas y grupos de ascendencia africana constituyen la mayoría. Los afro-descendientes son considerados como los más invisibles de los invisibles: están ausentes en materia de liderazgo político, económico y educativo. A pesar de su invisibilidad, se estima que los afro-descendientes constituyen cerca del 30 % de la población de la Región. Brasil, Colombia, Venezuela y Haití tienen las concentraciones más grandes.

La población indígena también tiene una gran presencia. Cerca de 40 millones de indígenas viven en América Latina y el Caribe, constituyendo el 10 % de la población de la Región, y 25 % de la población pobre. En Brasil, Perú, Bolivia y Guatemala, los grupos étnicos (afro-descendientes e indígenas) constituyen la mayoría de la población, y el 60 % de la población que vive en condiciones de pobreza.

En cualquiera de los países de la Región, entre 5 y el 15% de la población tiene alguna discapacidad. Los estigmas y las barreras físicas para la inclusión de las personas con discapacidad son enormes en América Latina y el Caribe. Algunas investigaciones demuestran que las personas con discapacidad presentan niveles más bajos en logros educativos y tienen menor posibilidad de conseguir trabajo que lo que no tienen discapacidad.

Los desafíos de género están presentes en cada uno de los grupos tradicionalmente excluidos. Los logros en niveles de escolaridad y salud de las mujeres de la Región en los últimos años, así como en la brecha salarial entre hombres y mujeres, no tocan a los grupos excluidos. En Guatemala, por ejemplo, las mujeres indígenas ganan un 36 % menos que las mujeres no indígenas. Las mujeres indígenas tienen, además, niveles menores de escolaridad que las mujeres no indígenas. En la comunidad de los discapacitados, las mujeres tienen una menor participación en el mercado laboral que los hombres con discapacidad.

Los beneficios de promover políticas de inclusión son muchos. Un estudio contratado por el BID en el 2001 estimó las ganancias en el Producto Interno Bruto (PIB) si se elimina la discriminación de indígenas y personas de ascendencia africana en los mercados laborales. Los resultados son dramáticos: la economía de Bolivia, crecería un 36,7  %; la de Brasil, un 12,8 %; la economía de Guatemala un 13,6 %; y la de Perú, un 4,2 %. Estas estimaciones no tienen en cuenta las mejoras en términos de cohesión social, integración comunitaria, desarrollo educativo, entre otras, que también resultan de una mayor inclusión. Los organismos multilaterales como el BID buscan trabajar con los países para lograr desarrollo económico, social e individual en la región a través de promover políticas de inclusión social.


2. UNA NUEVA PERSPECTIVA: INCLUSIÓN SOCIAL

Como hemos mencionado en líneas anteriores, la inclusión social es un fenómeno complejo que exige actuaciones integrales en las que los ciudadanos son sujetos activos en el proceso de transformación social, dirigida dicha transformación hacia la socialización, la integración, el mutuo acuerdo, la igualdad, etc.

Si partimos de los informes que se elaboran conjuntamente en la Unión Europea, en el marco del objetivo de Lisboa (Consejo Europeo de Lisboa, marzo/2000), podemos comprobar que se pretende facilitar la erradicación de la pobreza para 2010. La Unión Europea tiene como prioridad la aplicación de políticas de inclusión social ambiciosas y eficaces. Los Estados miembros están convencidos de que la modernización de la economía debe ir acompañada del fomento de la cohesión social y, en particular, de un método abierto de coordinación encaminado a prevenir y a erradicar la pobreza y la exclusión social.

La nueva generación de planes de acción nacionales para la inclusión social tiene por objeto analizar y reforzar las políticas y las estrategias aplicadas a nivel nacional para promover la lucha contra la exclusión social, como más tarde, en Diciembre/2000, expuso el Consejo Europeo de Niza proponiendo un método de lucha contra la pobreza y la exclusión social, centrándose principalmente en cuatro objetivos: empleo, prevención de riesgos de exclusión -a favor de los más vulnerables- y movilización de todos los agentes.


2.1. Características de esta nueva perspectiva

Con la nueva perspectiva de la inclusión social se pretende lograr principalmente, en términos generales, que las personas con riesgo de pobreza y de exclusión social no sufran de manera desproporcionada los efectos de la disminución económica y de las restricciones presupuestarias correspondientes.

¿Qué hay que hacer para llegar a conseguirlo?:

- Invertir en medidas que favorezcan un mercado de empleo activo y garantizar su adaptación a las necesidades de los ciudadanos que se enfrentan a las mayores dificultades de acceso al empleo.
    - Asegurarse de que los sistemas de protección social son adecuados y accesibles a todos y motivan realmente a buscar empleo a quienes están en condiciones de trabajar.
    - Promover el acceso a una vivienda y una asistencia sanitaria de calidad, así como a la educación y a la formación durante toda la vida, para las personas que viven con un alto riesgo de exclusión social.

- Poner todos los medios para luchar contra el abandono prematuro de la escolaridad y motivar una transición sencilla entre el colegio el trabajo.
- Hacer hincapié en la erradicación de la pobreza infantil.
- Elaborar una política dinámica de reducción de la pobreza y de la exclusión social de los inmigrantes y de las minorías étnicas.

    Centrándonos en el caso de España, la situación de inclusión social podemos observarla en el cuadro de la pagina anterior.


3. EL TRABAJO EN RED
Debemos partir de lo que entendemos por red social, ya que la noción de red ha ido evolucionando a lo largo de la historia.

Poco a poco el concepto de red se ha ido fraguando; podemos considerar que tiene dos acepciones:

- Puede ser considerada como parte de un todo en las relaciones sociales; es decir, una unidad que se concreta centrando su atención en la peculiaridad de un tipo de relación.
- Se puede concebir, por otra parte, como la totalidad de unidades ligadas por relaciones no egocéntricas, es decir, externas al grupo social primario con límites definidos y cuyas unidades tienen valores independientes entre sí. Sería el caso de la red social secundaria, donde se engloban las organizaciones formales que se relacionan con una persona en la comunidad; estamos hablando, por ejemplo, de la institución de la salud.

Múltiples han sido las definiciones de red. Mony Elkaim se refiere, en resumen, al conjunto de relaciones duraderas que tiene un individuo y cuya finalidad es mantener la relación mientras el objeto de la misma se mantenga. Incluye tanto a las personas como el tipo de vínculo que hay entre ellas; así, por ejemplo, la red de un escolar incluye a compañeros, profesorado y otras personas significativas en el contexto escolar.


Para Carlos Sluzki la red es la suma de todas las relaciones que un individuo percibe como significativas, o define como diferenciadas de entre otras mas anónimas de la sociedad. Este red corresponde al nicho interpersonal de la persona y contribuye sustancialmente al reconocimiento como individuo y a la construcción de la imagen de sí.

La red incluye tanto elementos normativos, culturales, discriminatorios y diferenciales en su organización y composición. Por lo tanto, queda claro que la red es el conjunto de personas que interactúan con el individuo, incluyendo éstas las relaciones familiares, vecinales, laborales, etc.

Una característica muy importante de la red social y, que no debemos pasar por alto, es que no es estática, sino que evoluciona a medida que el desarrollo y las circunstancias del individuo varían. Además al mismo tiempo que construimos nuestra red, también construimos parte de la red de las personas próximas a nosotros, debido a la circularidad(1) de las relaciones.

Si hacemos referencia a los colectivos sociales, al trabajar en red, se está favoreciendo la integración, entre diversos temas, entre enfoques distintos,  entre lo virtual y lo presencial, entre personas y colectivos, entre generaciones, entre lo local y lo global, entre lo formal y lo informal.


3.1 Aspectos generales del trabajo en red

El trabajo en red supone una forma de trabajar dentro de las propias organizaciones, así como la relación y cooperación entre ellas, destacándose principios como los de horizontalidad, sinergia -complementariedad y unión de fuerzas-, autonomía, pertenencia participativa -la pertenencia se expresa en la participación activa, en la implicación-, compromiso, etc. En el trabajo en red de los colectivos sociales, por tanto, resultan claves algunas ideas como el que todos ganan, pero también el que todos ponen, o el que todos participan y todos lideran -de formas diferentes-.(2)

No olvidemos subrayar que existen dos modalidades de red:

a) Red formal: en esta existe una coordinación explícita, una toma de decisiones, unas responsabilidades concretas y una estructura organizativa concreta, aunque su forma de trabajo no sea exactamente la de una coordinadora clásica.
b) Red informal: cada colectivo y cada persona participa o no en cada momento concreto, y en la forma en que en ese momento considera conveniente. La red informal «decide» sin tomar decisiones explícitas, pues se va definiendo una dirección u otra según la participación constante de sus integrantes -si alguien se empeña en una dirección, pero casi nadie la sigue, la red ha optado en la práctica y de forma continua, sin que se haya tomado una decisión explícita-.

El trabajo en red puede incluir los dos tipos de redes, que pueden considerarse complementarias: es más, las redes informales, si quieren mantenerse en el tiempo buscando objetivos no puntuales, tienen que apoyarse en ciertas redes organizadas, y, por el contrario, si las redes organizadas no quieren quedarse en estructuras cerradas y/o burocráticas, necesitan estar enlazadas en redes informales abiertas y significativas. Por lo tanto, está claro que existe una complementariedad entre ambas.

El trabajo en red, es una forma de trabajo positiva y con el que se pueden alcanzar muy buenos resultados; con ello, no queremos decir que el trabajo en red no tenga sus particulares problemas. Por ejemplo, al decir «trabajo en red» no podemos olvidar que en sí no supone acción transformadora, ni tiene necesariamente un carácter crítico, sino que ello dependerá de  la intención que hay detrás, así como de su puesta en práctica. También hemos dejado claro que es necesaria alguno de los tipos de estructura organizativa, aunque ésta pueda ser más flexible o no, dinámica o no y/ o participativa o no,  que en otros formatos o ámbitos más burocráticos o centralizados.

Definir una red, para trabajar desde ella, es un ejercicio complejo, por eso, para que nos resulte más fácil podemos comenzar definiendo lo que es un «sistema», en el cual los elementos o miembros que constituyen la «red» deben tener conciencia de que la relación entre ellos participa de forma significativa en el comportamiento disfuncional de la persona o grupo, objeto del trabajo en red.

 

La red como «sistema» aporta una visión sincrónica en su aspecto situacional y otra diacrónica desde la perspectiva procesual o de secuencia temporal; el antes y el después.    

La red social puede ser representada en un mapa social distribuido en cuatro cuadrantes:

Adaptado de «La red social: frontera de la práctica sistémica», Sluzki, Gedisa, 1996.


Exponemos una propuesta central para cuando se trabaje con familias en situación de exclusión social: que dichas familias actúen como «nodos principales» de las redes de acción transformadoras. Ello evitaría una excesiva personalización o individualización del trabajo en red, así como su posible falta de objetivos transformadores, pero también superaría el desconectarlo de los otros múltiples colectivos sociales existentes. Con el trabajo en red, se puede buscar el máximo de colaboración y de apoyo mutuo con el mínimo de burocracia y centralización: desde la autonomía, pero con la intención decidida del apoyo mutuo.


3.2. Tipos de Red

En líneas anteriores hemos hecho referencia a la red formal y a la red informal.

En este apartado nos vamos a ceñir a lo que corresponde a la Red Primaria y a la Red Secundaria.


3.2.1 Red Primaria

- Característica principal: la red social primaria es caracterizada por las relaciones tanto informales como semiformales entre sus miembros.

El punto esencial de este tipo de red son las relaciones emocionales y de proximidad que cultiva un individuo en su entorno.

En el ámbito del trabajo en red, la red primaria constituye el soporte y puntal más poderoso que tiene el individuo para mantenerse en sociedad de forma autónoma, íntegra e independiente; desde ella se extienden las relaciones con el mundo, accediendo así a la satisfacción de sus necesidades básicas a través del establecimiento de nexos con los objetos, las ideas, las personas y con todo aquello que el individuo se relaciona.


3.2.2. Red Secundaria

- Característica principal: incluye, en torno a una persona significativa, la relación entre distintas instituciones que actúan o intervienen en el marco de una problemática donde se contemplan necesariamente sistemas formales.

Se constituye a partir del posibilismo creado por la sociedad, para llevar hasta sus miembros las acciones que «normalizan» las relaciones entre ciudadanos, fruto de la ampliación y especialización de la fenomenología social.
    

3.3. Funciones de la Red

Las funciones que cumplen las redes sociales, de forma resumida son:

a) Compañía social: proximidad y tipo de reglas que marcan las diferentes formas de relacionarse entre sus miembros. Dicha función versa sobre la realización conjunta de actividades
b) Apoyo emocional: reconoce la capacidad de los miembros de respaldar las acciones de apoyo, y se refiere a los intercambios actitudinales positivos o negativos.
c) Guía cognitiva y consejos: son las interacciones destinadas a compartir información. La interacción de los miembros, en parte, depende de, la información significativa trasmitida y retenida por la red y, de la eficacia a la hora de fijar información en el miembro central
d) Control social: es decir, regulación. Interacciones que se dan en la red a fin de neutralizar las desviaciones del comportamiento que facilitan la resolución de conflictos y la disipación de la frustración.
e) Ayuda material y de servicios: colaboración específica y/o ayuda física entre los miembros de la red los cuales se especializan en diversas funciones y tareas, cumpliendo así cuestiones de soporte dentro de la cobertura de necesidades esenciales o sociales.
f) Acceso a nuevos contactos: interacciones que aumentan la red personal. Es decir, cada miembro de la red configura su propia red pudiendo proporcionar nuevos enlaces.


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